Horror en la pampa: una breve reseña de La casa de los eucaliptus

Por: Andreas Portillo 

La casa de los eucaliptus (Random House, 2017) es un libro de cuentos rápido y eficaz en todos los recursos narrativos que utiliza el autor. Destaca el universo que ha construido Lamberti, donde juega con esa ambigüedad a lo largo del libro: nunca sabemos si los personajes están enfermos o si tienen un sexto sentido, esa sensibilidad especial para ver eso que el resto de mortales no pueden ver.  Eso es magistral. Porque, precisamente, el esquizofrénico se convence de que la voz que escucha existe, está ahí, los síntomas psicóticos incluyen un convencimiento de que el mundo está en contra del sujeto, el automatismo mental, la irrupción de voces, el dislocamiento temporal, el extrañamiento con el propio cuerpo, las experiencias inefables de certeza absoluta. El sujeto lee en el mundo signos que le están destinados, y que contienen una significación que él no puede precisar, pero que le están dirigidos exclusivamente a él. Esto está presente en la mayoría de personajes que tienen ese contacto con lo paranormal, con esos entes malignos sin caer en lugares comunes o soluciones trilladas, y esto es así porque nunca se da una respuesta, no sabemos si estos fenómenos existen en una dimensión paralela o si existen sólo como producto mental de los protagonistas, no es la intención del autor dar estas respuestas, sino llevarnos de la mano ante lo ominoso.

Lamberti coquetea con productos de la cultura pop como Twilight Zone: el primer cuento parece una adaptación de algún episodio, pero más oscuro, más violento, más enigmático. En otro cuento, la protagonista tiene un final que nos remite a 100 años de soledad, a ese imaginario cristiano, milagroso; reapropiado por Márquez, pero mucho más inquietante, mucho más simbólico sobre la violencia que se ejerce contra las mujeres en el interior del país.  Acapulco tiene una premisa propia de un cuento de Stephen King: chicos en bicicletas, ingenuos, nobles, pero también violentos, atravesados por ese patriarcado omnipresente, se enfrentan contra una amenaza sobrenatural que está acabando poco a poco con el pueblo, con la pulsión de vida de los adultos. En realidad Lamberti, habla acá de otra cosa, de varias cosas: de lo que pasa después que el neoliberalismo arrasa con los trabajos de miles de familias, de lo que pasa cuando se pierde el sentido de pertenencia, del surgimiento de la anomia. En El tío Gabriel recupera la figura del zombie, del zombie como ese pariente extraño que todos tenemos, del estar-ahí-como-zombie, de cómo la no vida, o la prolongación de una vida sin todo lo que la hace disfrutable es un castigo para el no vivo, y para quienes lo rodean. Miedo a la muerte, reivindicación de la eutanasia, de un final humano; lo podemos interpretar de varias formas. En Vida de E nos muestra a un pintor que cambia de forma, se convierte en cuervo, reflexiona con un tono nostálgico  sobre su origen, sobre la trayectoria de vida que lo ha llevado hasta ese punto. Hay un guiño a Bolaño, a Vida de Anne Moore, a ese cuento de Samanta Schweblin sobre el psicópata que sublima sus pulsiones homicidas pintando cabezas de asiáticos que se estrellan contra el pavimento. En Eddie, La ventana, y Santa vuelven a aparecer esos seres ambigüos, que parecen estar esperando a que alguien los descubra, a que alguien haga contacto.

Hay varios cuentos que se salen de la ambigüedad de éste universo – aunque sigan jugando con ese imaginario del horror y la cultura pop-, parecen incorporados a la fuerza, simplemente palidecen ante los ya mencionados. Lo cierto es que se trata de una muestra de los potenciales del género donde confluyen sin trabas realismo y horror, particularismos y grandes temas universales.

– – – – – – – – – – –

Luciano Lamberti (Córdoba, 1978) es autor de los libros San Francisco (poesía), El asesino de chanchos y El loro que podía adivinar el futuro (relatos) y Los campos magnéticos y La maestra rural (novela). Actualmente reside en Buenos Aires.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s