Pese a la crisis, se sigue haciendo “un buen trabajo”: Dobra Robota

Editar de forma independiente hoy en Argentina

Es difícil pensar cómo convergen en un mismo imaginario la pampa argentina y la llanura nordeuropea, siquiera intentarlo es riesgoso; ya sea por las distancias espaciales y/o culturales. Pero más audaz aún es hacer de eso un proyecto que trace coordenadas e intente acercar ambos paradigmas y, sumar a ello, la exploración musical desde las letras.

Cuando se piensa en literatura polaca en Argentina, el autor al que generalmente se evoca es Witold Gombrowicz, un escritor vanguardista que vivió 23 años en el país sudamericano, y que dejó como legado una trascendente y potente obra, de herencias incomunicables. Pero Gombro es sólo la hebra de una gigantesca madeja de hilo; el campo literario polaco es vasto y rico en disidencias y alteridades, aunque aún le es bastante ajeno al público no especialista.

Los pasados 10, 11 y 12 de agosto en la Feria de Editores Independientes de Buenos Aires, Revista Tránsitos se dio a la tarea de rastrear editoriales con propuestas novedosas, frescas y atrevidas. La “Mierda” 1 nos atrajo como moscas al stand 107 de la Feria, encontramos en él un irreverente proyecto editorial y un campo de vacancia sumamente amplio: Dobra Robota Editora.

Tras dicho encuentro coordinamos una charla atemporal y vía correo electrónico con Gabriela de Mola, editora de Dobra. Aquí nos cuenta las dificultades, adversidades, gustos y disgustos y el por qué hacer de la edición una forma de organización y resistencia, sobre todo en este particular momento argentino:

¿Por qué decantarse por la traducción y edición de la literatura polaca?

Siempre leímos autores provenientes de literaturas periféricas, autores de Europa del Este sobre todo, no solo eslavos, sino también húngaros, rumanos… Al mismo tiempo, surgió la idea de publicar algún texto inédito de Gombrowicz, pero nos dimos cuenta de que no resultaría muy sencillo comenzar con él, por lo que nos pusimos a investigar a otros autores polacos contemporáneos. Así dimos con Bruno Schulz, amigo de Gombro. Y con Witkiewicz. Los tres, Gombrowicz, Schulz y Witkiewicz forman una especie de tríada en la literatura polaca contemporánea, en tanto rompieron reglas, fueron vanguardistas, únicos, y además, se conocían entre sí. Witkiewicz, por ejemplo, dedicó los últimos años de su vida a promocionar la obra de Schulz. Decidimos publicar el primer tomo de relatos de Schulz con una nueva traducción, ya que las que circulaban en Argentina eran de los años 70 (traducidas del polaco al inglés, y del inglés al español), o la traducción española de Siruela, carísima.

¿Qué sentido tiene el nombre de Dobra Robota, entonces?

Dobra Robota significa “buen trabajo” en polaco. Más allá del significado, la elección tuvo más que ver con que sonaba bien, y era fácilmente pronunciable en español, a diferencia de otras palabras del polaco. Y como comenzamos con una colección de literatura polaca, pusimos el nombre relacionado con eso. Después nos abrimos a otros temas.

¿Cuáles son los mayores logros y/o títulos publicados que les enorgullecen de la editorial? ¿Cuáles recomendarías?

El primer libro: Las tiendas de color canela, porque fue una apuesta y terminó superando nuestras expectativas. También el primer libro de la colección de música: Touching from a Distance, porque desde chica escuché Joy Division, y este es el libro definitivo sobre Ian Curtis y la banda. En términos editoriales, me encanta poder plasmar mis gustos musicales mediante la elección de lo que publico.

Recomiendo: El arte de los ruidos, de Luigi Russolo, porque es la primera vez que se traduce completo al español y por su vigencia: fue un texto escrito entre 1913-1916 y hoy sus postulados siguen vigentes y resultan ultramodernos: Russolo propuso la primera teoría musical que contemplaba los ruidos desde un punto de vista estético, e inventó instrumentos para generarlos. Y también, Incomodar con estilo. El exilio de Gombrowicz en Argentina, de Nicolás Hochman, porque es un ensayo muy lúcido, que desmenuza a un escritor como Gombrowicz, una figura que lentamente se va reconociendo en Argentina. Creo que el hecho de que haya vivido en Argentina durante 24 años genera una cercanía que me hace apreciarlo aún más; además su teoría de la inmadurez, que fue perfectamente aplicable al campo literario argentino en un momento determinado y Gombrowicz lo vio.

¿Nos podrías adelantar algún proyecto futuro de la editorial? ¿Algún nuevo título?

Comenzamos un proyecto de co-edición con otra editorial: Walden Editora. Estamos co-editando una serie inglesa llamada 33 1/3 sobre discos canónicos de música contemporánea. Los libros fueron escritos por distintos editores, periodistas, críticos de música, e indagan sobre el contexto en que esos discos fueron producidos, grabados y lanzados, y el efecto y la influencia que ejercieron. La serie incluye libros sobre discos claves del rock, jazz o de la electrónica. El primero sale en octubre: Selected Ambient Works Volume II de Aphex Twin, escrito por Marc Weidenbaum. Luego, sacaremos The Velvet Underground & Nico, escrito por Joe Harvard. La colección original tiene más de 100 títulos, pero nosotros hacemos una selección basada en nuestros gustos y lo que creemos que puede funcionar, en principio, en Argentina. En cuanto a nuestra colección polaca, estamos negociando los derechos de una autora contemporánea, pero no podemos decir nada todavía porque no está cerrado.

Pasando más al plano personal, ¿cuándo y cómo decidiste dedicarte a ser editora? ¿Alguna selección personal de libros?

Yo estudiaba Letras en la Universidad de Buenos Aires, pero me interesaba trabajar dentro del ámbito editorial, por lo que decidí cambiarme de carrera y pasarme a Edición, en la misma Facultad. Carrera que completé y de la que soy egresada. Después de eso, volví a Letras un tiempo más, pero ya estaba metida con Dobra Robota y la terminé dejando.

De los los libros que leí últimamente:

Mi sangre, de Élise Thiébaut

En casa, de Mona Chollet

Calibán y la bruja, de Silvia Federici

Otros autores de literatura: Ádám Bodor, Jonathan Franzen, Mircea Cartarescu, László Krasznahorkai.

¿Qué escritores de las nuevas generaciones en Argentina o América Latina recomendarías?

Samanta Schweblin, Tomás Downey, Germán Maggiori, Carlos Busqued. Hay una generación más joven aún, pero vengo un poco atrasada en lecturas.

¿Qué opinás sobre los E-books / libros electrónicos?

Son una opción que no termina de instalarse en Argentina. Las ventas totales de libros electrónicos acá son muy bajas. Por ahora, son formatos asociados principalmente con best-sellers o manuales universitarios. En mi caso particular, trato de leer en papel, pero sí nos ha pasado de que nuestra única opción para saber de qué va un libro haya sido leerlo en su versión electrónica. Siempre que se trate de accesibilidad, voy a estar a favor.


“Las editoriales argentinas son muchas y de ellas sale el mejor y más diverso material: los mejores títulos, los mejores temas, las mejores estéticas. Por la cantidad de editoriales y por la calidad de lo que editan, el fenómeno editorial argentino es casi único en el mundo.”


¿Cuál es la situación y perspectiva de los editores independientes en 2018 y en el futuro? ¿Cuáles son los mayores obstáculos?

Como sabrán, Argentina está pasando un momento pésimo en general (económica, social, cultural, ideológicamente, etc.), que obviamente se refleja en el ámbito editorial, ámbito que nunca fue debidamente apoyado, fomentado, escuchado, ni nada. Esto repercute en todas las editoriales argentinas pequeñas y medianas y, básicamente, en todos los actores de la cadena, que indefectiblemente están relacionados. Difícilmente a uno le vaya bien si al otro le va mal. El panorama es desalentador y, cuando se dan estas caídas, se producen retrocesos tan profundos que es muy difícil remontar. El sector queda dañado. La perspectiva es resistir, seguir editando. Las editoriales argentinas son muchas y de ellas sale el mejor y más diverso material: los mejores títulos, los mejores temas, las mejores estéticas. Por la cantidad de editoriales y por la calidad de lo que editan, el fenómeno editorial argentino es casi único en el mundo. Hay mucho potencial, lamentablemente ignorado por los gobiernos que pasan. Los mayores obstáculos son el precio del papel y el de la impresión, costos que están dolarizados; ahora se sumaron retenciones a la exportación para este sector: no es lo mismo aplicar retenciones a un terrateniente sojero que a una editorial argentina. A todo esto se suma la devaluación del peso argentino, que hace que el costo de comprar derechos (en euros o dólares) se vuelva mucho mayor y más inestable. Es difícil planificar porque no sabés cuánto vas a tener que pagar dentro de dos semanas o seis meses.

Para vos, ¿cuáles son los retos y desafíos de la figura del editor?

Aportar a la diversidad temática y, en Argentina, hoy, resistir.

  1. Mierda. Antibiografía, libro escrito por Wojciech Kuczok, editado por Dobra Robota Editora.

MIERDA

Se escupía, escupíamos. Me enseñaron a escupir. Antes de que me escupieran por primera vez, uno de los primeros días de escuela, vi como era eso de hablar escupiendo; dos muchachos de séptimo u octavo grado, en cualquier caso unos gigantes, los mayores, los que nos veían como obstáculos en el camino, los que nos prestaban menor atención que a las palomas, dos de ellos hablaban entres sí escupiendo, hablaban por medio de escupidas, quizás era la última fase de la conversación, que no había logrado terminar en un acuerdo, tal vez esa era la única etapa posible de la conversación, podría ser que esos dos hubieran estado hablando así desde hacía ya mucho tiempo, por medio de escupidas; de todas formas, uno de los primeros retratos, una de las primeras imágenes con las que me recibió la escuela, vieja, de preguerra, prestigiosa (como decía en viejo K., de la que también había sido su alumno), quizás la primera de las imágenes que para siempre me quedó en la memoria, de la que tuve que sacar conclusiones, fue esa conversación silenciosa.

Uno escupía al otro, el segundo escupía al primero, al principio se alternaban, como si intercambiaran sus puntos de vista, y luego, ya con fuerza, al mismo tiempo, en serie, sin esperar que la porción de saliva fluyera desde las glándulas salivales a la lengua, sino escupiendo en el aire, a toda costa, con gotas cada vez más pobres cayendo en la cara; conversando entre sí, escupiéndose mutuamente  en la cara, cosa que era observada con aburrimiento por un grupito de otros grandotes y, cuando ya tenían las bocas secas, se limpiaban las caras con las mangas de los uniformes y se retiraban, cada uno por su lado.

Fragmento de Mierda. Antibiografía / Wojciech Kuczok, Dobra Robota Editora, Buenos Aires, 2018.

CONTACTO:

facebook: Dobra Robota Editora
Instagram: dobraeditora
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Acerca de Cuchu Uruchurtu

Descendiente de una de las familias más conservadoras del ex Distrito Federal. Mi tío abuelo fue un emblema de la prohibición, de las políticas públicas pensadas para las familias clase medieras, los ciudadanos doble moral. Grandes obra públicas, nulos avances sociales. En su afán protector pasó la historia como el "regente de hierro". Su karma, tener familia progre y activista. Pobre, tan honorable y tan cabrón. Esto es por ti, te extrañamos un poco, tío.

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