This´ll look nice when it´s framed*

 

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Por: Angélica Mogollón                                                         Foto: Lineth Paz @coleslawhat 

 

“The people who run our cities don´t understand graffiti  because

they think nothing has the right to exist, unless it makes a profit”.

Banksy

 

Sería interesante conocer la opinión de  Banksy al ver las maniobras que hace Stephan Keszler 2  su principal “art dealer”  para trasladar las paredes que él ha intervenido,  llevarlas a su galería de arte ubicada en Nueva York y venderlas en miles de dólares. Keszler es una de las personificaciones contemporáneas del capitalismo que, sin importar los mecanismos que necesite toma lo que quiere en el momento que quiere. Y paradójicamente en este caso se alimenta de la misma obra que lo cuestiona.

El contrabando de Keszler se da gracias a que la obra de Banksy ha tenido  trascendencia social, englobando varios debates del campo del arte, que van desde: su definición y límites, cuestionándose si el arte es autónomo (art by art) o si éste debe responder a requerimientos sociales externos y superiores; el museo como espacio legitimador estético en donde se conserva y reivindica diferentes tradiciones artísticas a nivel histórico y contemporáneo, hasta la función y lugar del artista donde se cuestiona si su figura debe ser central o secundaria respecto a la dialógica que configura la obra. En cierta medida, su obra es transversal a estas polémicas  ya que se desarrolla como una crítica al sistema, no solo capitalista sino también a los diferentes modelos de institucionalización a nivel artístico y social como: los museos, galerías y academías de arte.

No es extraño que aún hoy el grafiti, en general, se analice  desde un lugar problemático pues no corresponde a ningún movimiento artístico canonizado desde la academia, transgrede las normativas del espacio publico y  para algunos críticos incluso carece de cualquier tipo de reflexión estética reduciéndose a un simple acto vandálico. A pesar de dicha marginación por diversos estatutos, el grafiti se originó como  un relato subyacente a la liberación artística que ocurre con el Arte Pop en los sesentas, movimiento que “señaló profundos cambios políticos y sociales y que produjo profundas transformaciones filosóficas en el concepto del arte”3. Siendo autoconsciente de su entorno y presentando la vida real sin mayores enaltecimientos estéticos, como lo hace Andy Warhol  con su obra “Brillo box” en 1964. 4 A partir de allí se dejó de percibir el arte como una totalidad de rasgos superiores declarando que cualquiera es un artista y que cualquier “cosa” es una obra de arte, estableciendo un cruce entre las estéticas populares y las dominantes.

A pesar de los cambios artísticos y culturales que han sucedido en los últimos cincuenta años, los estándares del arte siguen conservando los mismos espacios de legitimación (museos-galerias) en donde se mantienen diversas tradiciones que  reivindican la obra y al artista y se proponen como espacios comunes de socialización. Da  la sensación que los esfuerzos del museo son contrarios a los intereses del público, no porque no haya multitudes con gustos estéticos,  sino porque “el arte del que están sedientas no es algo que el museo pueda darles, lo que buscan es un arte propio”5  un espacio común en donde los objetivos surjan desde una democratización real del espacio y las obras de arte.

“When you go to a museum you are simply a tourist looking at the thropy cabinet of a few millionaires”6

Sin embargo, mientras la academia sigue usando los mismos recursos de análisis y difusión que son contrarios a los intereses populares, el grafiti si se ha desarrollado durante este tiempo con nuevas corrientes e interpretaciones del mismo como: el Street Art o arte mural también conocido como “muralismo contemporáneo”, configurándose como un movimiento contrario a los lineamientos elevados del arte, no porque carezca de criterios  sino porque corresponde directamente a lo que se conoce como “arte del público” el cual va más allá de las ambiciones meramente estéticas y se desarrolla dialógicamente desde perspectivas críticas y escenarios comunes.

A pesar de que el grafiti no termina de reivindicarse dentro de esta corriente se desarrolla desde una pluralidad, en donde la obra solamente está completa al interactuar e interpelar directamente al público. La obra de Banksy y de cualquier artista callejero, más allá de buscar un lugar en el museo propone sus propias reglas de socialización  desafiando los límites que ofrece la calle y dialogando directamente con el público. Es así que toda obra de arte callejero ha construido sus propios signos y ruta de significación, por eso en muchos casos la firma no corresponde al pseudónimo del artista sino a la obra en sí misma; no hace falta ser experto en Banksy para identificar sus ratas y lenguaje propio.

Probablemente Banksy a diferencia de otros artistas callejeros ha tenido mayor trascendencia en el mercado del arte por la acidez de su crítica capitalista y por el morbo que genera su anonimato. Justamente mediante sujetos como Stephan Keszler que mercantilizan sus obras en subastas y galerias privadas. Una muestra de como  el capitalismo (personificado por Keszler) le hace un gran guiño a Banksy cuando vende sus obras en miles de dolares, olvidando que éstas están mutiladas y carecen de todo el sentido que les da la adversidad del contexto y el consentimiento del artista, convirtiéndolas en un simple pedazo de pared exhibido probablemente en una mansión en Los Hamptons.

“We can´t do anything to change the world until capitalism crumbles in the meantime we should all go shopping to console ourselves”. Banksy

Banksy-New-York-1.png

 

Notas

 

  1. http://www.banksy.co.uk
  2. Keszler, S. Keszler gallery, New York: https://www.keszlergallery.com
  3. Danto, A. (2014).  “Arte pop y futuro pasado”, Después del fin del arte, el arte contemporáneo y el linde de la historia (pp. 142-156). Buenos Aires: Paidós.
  4. Warhol, A. MOMA. New York:  https://www.moma.org/collection/works/81384
  5. Danto, A. (2014).  “Los museos y las multitudes sedientas”, Después del fin del arte, el arte contemporáneo y el linde de la historia (pp. 202-216). Buenos Aires: Paidós.
  6. Colin M Day films. Saving Banksy documentary, 2017. https://cmd-films.com/saving-banksy
  7. Imagen: Banksy (2013) “The street is in play”, Manhattan.

 

Sobre la autora: 

Colombia, 1990.

 

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