Turbo Folk balcánico y el capitalismo

Por: Boris Andjic                                                Foto: Edgar Portillo @edgarenremolinos

En el mundo de hoy vemos cada vez más copias en el ámbito cultural. Desde las series de Netflix u otras plataformas de streaming, hasta en los libros y la música. Llegamos al punto en que todos cantan en un mismo idioma, como es el caso de la famosa competencia musical “Eurovisión” que se organiza todos los años desde hace más de medio siglo. Si uno presta atención a este famoso festival europeo, puede notar que casi todos los artistas de los distintos países participantes cantan en inglés, y todos ellos  canciones con ritmo muy similar. La globalización capitalista parece querer que todos nos vistamos igual, tengamos las mismas costumbres, comamos la misma comida, creemos el mismo arte. Francis Fukuyama festejaría esta victoria del capitalismo y diría optimistamente que es el “fin de la historia”. Pero, ¿podemos hablar realmente de un triunfo viendo la escena cultural contemporánea?

Últimamente, cuando escuchamos a una banda que podríamos denominar como una “gran banda”. ¿Hay alguna novedad en los movimientos estéticos que esta sigue? Lastimosamente no. Podríamos decir que en el presente hacemos realmente buenas copias de grandes canciones, pinturas, libros, etc. Como Frederic Jameson manifiesta: “los productores de la cultura solo pueden dirigirse ya al pasado: la imitación de estilos muertos, el discurso a través de las máscaras y las voces almacenadas en el museo imaginario de una cultura que hoy es global” (Jameson, 1996).  

En este contexto, Mark Fisher en su libro “Realismo capitalista: ¿No hay alternativa?” se pregunta: “¿Cuánto tiempo puede subsistir una cultura sin el aporte de lo nuevo?” (Fisher, 2016). También agrega que “una cultura que solo se preserva no es cultura en absoluto” (Fisher, 2016).

La globalización de la cultura y el arte capitalista afectaron a casi todas las regiones, sin ser los países de ex Yugoslavia una excepción. La música popular en Serbia y varios países más de la región, que nació en las décadas de los años 60 – 70 y llegó a su clímax en la década del 2000, fue el “Turbo Folk”. Esta tendencia musical en Serbia estuvo vinculada fuertemente con los cambios socioeconómicos del país, en ese entonces todavía parte de Yugoslavia, en donde se pedía crear “nueva música” para un nuevo estado (Malešević, 2011). Es por esto que al crearse el “Turbo Folk”, su composición se basó en mezclar música folclórica con elementos de Rock, Electrónica, Dance, Pop, Hip-Hop. Este movimiento artístico también se encuentra presente en otros países de la región: como Croacia, Bosnia, Montenegro, Bulgaria, Rumania, Grecia, Turquía, etc. Siendo la canción de Lepa Lukić,  “Od izvora dva putića”, la primera canción oficial de “Turbo Folk”:

Con apoyo del régimen de Slobodan Milosevic, en los noventas, este movimiento musical se propagó y desarrolló. Con este desarrollo del género y la fuerza que iba adquiriendo en la región, Ceca Raznatovic se convierte en la estrella de “Turbo Folk” más popular del país. Sin embargo, el comunismo en Yugoslavia también llegó a su fin en la década de los noventas y por más que Serbia estaba bajo un tipo de aislamiento económico y social, otros países de la región no, y por esto la globalización capitalista no tardó en llegar.  

Cuando Fisher refiere al realismo capitalista dice que este es “capaz de asignar valor monetario a todos los objetos culturales” (Fisher, 2016). Entonces, podemos comprobar que los artistas de “Turbo Folk” incrementaron significativamente su capital económico y empezaron a “imitar la moda occidental de MTV, sus ritmos y su diseño” (Malešević, 2011). Fue así como empezó la transformación de este género musical. La occidentalización de esta corriente se puede ver reflejada perfectamente en las canciones y videos de las “divas” de este género: Jelena Karleusa en Serbia, o Severina en Croacia:

Pero la transformación no paró ahí,  siguió avanzando hasta que la región hizo propias varias de las más importantes tendencias musicales del occidente. Se empezaron a implementar cada vez más los elementos que más rinden económicamente. El capitalismo realista cada vez más fue imponiendo sus reglas. Actualmente, los videos que acompañan las canciones hit del momento aplican los mismos diseños y características de los videos estadounidenses u occidentales, ritmos de house, electrónica, pop o hip-hop están cada vez más presentes, como lo podemos observar en las nuevas canciones de Severina, la cantante más famosa de Croacia, y una de la más populares en todos los países de ex Yugoslavia y de Maya Berovic de Bosnia.

La escenografía típica de los videos actuales: con autos deportivos de fondo, cadenas de oro, chicas desnudas puede fácilmente confundirse con los clásicos videos del rap estadounidense. El Rap en los países de la ex Yugoslavia nace en los ochentas, sin embargo, fue decayendo en la región ya que varios de sus principales representantes pasaron a colaborar con los artistas de “Turbo Folk”, visto  que en esta “nueva” corriente se movía mucho más dinero y las audiencias eran más amplias. En el caso del arte de los países de ex Yugoslavia, es realmente aplicable la consideración de Fisher sobre cómo el realismo capitalista nos deja una imagen de ser el único sistema que pueda existir. La música popular de la región se mimetizó a la de los Estados Unidos o Reino Unido.

Se debe tomar en cuenta que la audiencia-industria, en cierto sentido, exige estos cambios  y los artistas se los proporcionan. Por otro lado, también está la realidad actual de la música folclórica serbia, croata, bosnia o macedonia. Su realidad es mucho más oscura, ya que está perdiendo terreno con rapidez y la gente considera que escuchar este tipo de género musical es ser menos “cool”.

Volviendo al “Turbo Folk” actual,  la última tendencia de los artistas de este género es agregar elementos de reggaetón en sus canciones. Uno de los primeros en hacerlo fue un rapero serbio conocido artísticamente como Corona con su canción “Havana (La Habana)”. Los artistas de la región balcánica, especialmente de Rumania, entendieron que esta corriente está ganando popularidad y empezaron a adaptar ciertos ritmos de reggaetón y los estilos del género en su nueva música. En Serbia, país que recibió una influencia importante del español en la década de los noventas por la llegada de un gran número de telenovelas mexicanas y venezolanas -que fueron las únicas series extranjeras que llegaban al país durante el aislamiento- existe actualmente un fuerte movimiento que incluye el ritmo de reggaetón, como se puede mirar/escuchar en los videos de la lista:

Así, la transformación musical promovida por un capitalismo realista encontró otro espacio donde refugiarse. Pero no fue el último, otra de las novedades recientes es la creciente aceptación del estilo Trap, que también empezó a moldear algunas canciones populares de la región y se puede ver en el caso del artista serbio Relja:

Estas adaptaciones  y cambios de la música popular balcánica son un excelente ejemplo de que nuestra cultura “es incapaz de generar novedades auténticas” (Jameson, 2000). El mundo capitalista globalizado actual nos hace considerar que este es el único sistema socioeconómico posible. La cultura actual refuerza esta premisa. La música balcánica popular de hoy en día se parece mucho más a la cadena estadounidense de MTV que a algo diferente, representativo y auténtico de la región y este repaso demuestra que la tesis de Mark Fisher se puede implementar en el caso de los países de ex Yugoslavia y los Balcanes. La música tradicional y folclórica poco a poco se está perdiendo. Por ejemplo, cada vez menos personas escucha los “kolos” (música folclórica). Esta música no es suficientemente “cool”. En un futuro veremos cómo terminará todo este cambio, quién sabe, quizás y presenciaremos como el reggaetón balcánico se convierta en un subtipo de música que conquiste al mundo. Solo el tiempo nos lo dirá.

Bibliografía 

Fisher, M (2016). Realismo capitalista. Buenos Aires: Caja Negra

Jameson, F (1996). Teoría de la posmodernidad. Madrid: Trotta

Jameson, F (2000). Las semillas del tiempo. Madrid: Trotta

Malešević, M (2011). Ima li nacija na planeti Ribok. Ogledi o politikama identiteta. Belgrado: Etnološka biblioteka

Sobre el autor:

Belgrado, Serbia. 1989. Desde hace 11 años disfrutando la vida porteña. Licenciado en Relaciones Internacionales por la Universidad de San Andrés.

Un pensamiento en “Turbo Folk balcánico y el capitalismo

  1. Harold Carrasco

    Pienso que estás en lo correcto cuando dices que probablemente habrá reggaeton Servio y que es más creer en el fin del mundo que en rl final del capitalismo. Dicho esto cuáles podrían algunas soluciones que no impliquen viajar a otra dimensión? O no hay solución y a donde sea que mira, oiga o camine terminaré convirtiéndome en el ejemplar número chorrosientos del tío Sam o James Bond?

    Y por otro lado estoy completamente de acuerdo con que hay aspectos malos de la globalización, y como todo en la vida también creo que tiene aspectos buenos. De no ser por la globalización no tendríamos en Ecuador pho vietnamita o en Australia no sabrían de las islas Galapagos? Realista mente hablando, existe una manera de que esto pueda co-existir?

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