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Elvis guerra: poesía, erótica y rebeldía desde Juchitrans

En un ejercicio de imaginación, este pasado agosto, Tránsitos recorrió el sureste oaxaqueño. Nos imaginamos contemplando la aridez de aquellas planicies distorsionadas en ondas por el intenso calor de la región. Nos instalamos en el contrapunto político, cultural y social del Estado: Juchitán. En la aridez del Istmo florecen, hace cientos de años, fractales de identidad y resistencia: la herencia zapoteca continúa a través de familias expresamente matriarcales, la dignidad del hacer las mejores fiestas para el pueblo, el orgullo muxe y el mandato máximo: don y contradon.

Desde el orondo estado de Oaxaca, donde los movimientos sociales han conseguido recientemente aborto legal, el matrimonio igualitario y la desaparición de la comida chatarra en las escuelas, la voz de Elvis Guerra se eleva con ternura que denuncia y erotiza. Sin pretender ser el portavoz de una comunidad históricamente oprimida, su poesía explora los sentipensares muxes que se tejen como estrategias, que forman un yo comunal.

Ramonera, recientemente publicado en España, articula voces diversas, y es el libro que le permitió dar a conocer los poemas que ponen en tensión la experiencia de la vida en su cuerpo y el de otrxs como él. Desde su casa en Juchitán -ese bastión de rimas, política y militancia- Elvis Guerra conversó con nosotrxs una tarde de sábado que enlaza por un rato a Buenos Aires y a Oaxaca.

Elvis Guerra, poeta muxe

“Me opongo a la idea del tercer género”

Tránsitos: En la pasada FED de Buenos Aires te mencionaron en una charla sobre ciencia ficción. Extraño, porque justamente hablas desde lo cotidiano, tus poemas son también crónicas y manifiestos. Se exploran estas identidades desde la ficción, quizás, porque es la blanquitud que está aprendiendo a emanciparse de un sistema binario colonial. Entendemos que tu poesía narra desde y para la comunidad muxe. Quisiéramos saber, ¿qué problema hay en que la forma en que los medios retratan el movimiento muxe y qué interpretaciones puede sacar la gente de esas mediaciones?

Elvis Guerra: Bueno. El hecho de que vengan otros a documentarnos -a hacer experimentos como si fuéramos monos- tiende a desarrollar percepciones ajenas desde el exterior. Me parece muy importante que nosotros seamos los que hablemos por nosotros, por nosotras mismas; que seamos los que tomemos el discurso, tomemos la palestra. Por eso le apuesto más a escribir otras cosas, que tienen que ver con la sexualidad. Recientemente, se empezó a decir que los muxes somos “el tercer género”. Yo no estoy de acuerdo; porque entonces tendría que haber un “cuarto género”, que son las nguiu -en zapoteco, lesbianas-, que es otra forma de percibir la sexualidad y el cuerpo con características de género.

Entonces, al decir que los muxes somos el tercer género, nuevamente se invisibiliza a otro grupo de la diversidad sexual. Por eso me opongo a la idea del “tercer género”. Me gusta ser optimista, pensar que vendrán tiempos mejores, que gracias a pintores, artistas, fotógrafos muxes, nos volteen a ver; y no nada más por este morbo de saber cómo se mueven, cómo viven, cómo cogen. No. Aquí hay una comunidad sexual, hay una identidad de género y hay que focalizarnos en crear políticas públicas, hay que legislar un poco en favor de esta comunidad

“Ser muxe tiene que ver con el movimiento indígena queer

Tránsitos: ¿Qué significa, qué implica, qué se siente ser muxe?

Elvis Guerra: Los muxes somos personas que nacimos biológicamente masculinas, pero que asumimos una identidad y una expresión de género femenina. Ahora bien, tiene que ver con varias cosas más.

Primero, el asunto de la lengua. Tiene que ver también con un asunto de geografía. A todos los que nacimos en Juchitán -nos identifiquemos o no, nos vistamos o no como mujer- nos dicen muxes. ¿Por qué? Por la simple idea de que somos diferentes. Porque hay muxes en México, pero no en todo México; hay muxes en Oaxaca, pero no en todo Oaxaca; hay muxes en el Itsmo, pero no en todo el Itsmo; hay muxes en Juchitán y hay muxes en otras partes de esta misma localidad.

También entran las funciones sociales, los roles culturales, que tienen que ver con la vida comunitaria. Por ejemplo: la función sexual de los muxes en la vida de los jóvenes, como una forma de proteger a la mujer. Aquí la mujer, por tradición, tiene que llegar virgen al matrimonio y hay todo un ritual por el que tiene que atravesar -se le desvirga con el dedo y tiene que estampar esa virginidad en un pañuelo blanco y que todas las mujeres del pueblo desfilen para corroborar que es una virginidad auténtica-.

Además hay una función económica. Los muxes aportan al gasto familiar, contribuyen a la familia con trabajo, con dinero.

Pero, fundamentalmente, hay dos características de los muxes. Una es un amor profundo hacia la mamá. Esta cultura nos permite visibilizar a las mujeres, valorar su trabajo y nos permite ser en esta sociedad tan compleja. Y el otro es un amor profundo hacia los hombres, la sexualidad, el erotismo.

Y para mí tiene que ver también con el movimiento indígena queer. Es una identidad muy particular que tiene sus propias características.

Hay que focalizarnos en crear políticas públicas

Tránsitos: ¿Estado o no Estado? ¿Cuál es el norte ético del movimiento muxe?

Elvis Guerra: Yo no escribo para ser un referente o un ejemplo para los muxes, pero sí creo que, si mi escritura ha logrado captar la atención, bueno… pues tengo que hacer algo con eso, que por mi voz se logren cosas buenas.

Por ejemplo, yo tengo el sueño personal de hacer una casa-hogar para muxes viejitas ¿Por qué? Porque soy parte de la comunidad, de la diversidad y tengo la esperanza de llegar a morir a la edad de 140 años (risas).

A nosotros nos pasa que, por esta misma condición o rol social -que es cuidar y estar al servicio de la familia-, cuando muere la mamá, como muxes nos quedamos solos y sin un patrimonio. Pareciera que así, a los muxes nos condenan a la soledad. Entonces, si bien no podremos mitigar la soledad -porque la soledad es muchísimo más arraigada-, sí espero que podamos hacer que las muxes tengan un hogar al final de su vida, que tengan un lugar donde comer, dormir y atención médica. Esta, por supuesto, es una obligación del Estado, pero tampoco hay que esperar a que el Estado lo haga.

Cuando un muxe le grita al mundo lo que es, todos participamos

Tránsitos: Raúl Zurita habla de estar en contra de la escritura fragmentaria, porque lo entiende como un abandono del discurso. Para él existe actualmente una sobrevalorización de lo parcial y lo ve como una renuncia a disputar la creación de nuevos mundos. ¿Narrar tu mundo fragmenta el relato regional?

Elvis Guerra: En Juchitán, donde yo vivo, no somos seres individuales; pensamos, vivimos, sentimos desde la colectividad. A nosotros nos educan de tal forma de que si tienes un peso, tienes que compartir ese peso; porque si no lo compartes, te lo van a quitar y te vas a quedar sin nada. O, por ejemplo: si te peleas ahorita con el vecino y, media hora después, al vecino se le muere la mamá, tienes la obligación moral de ir a ver y estar con tu vecino ¿Por qué? Porque a los zapotecas nos enseñan que esta vida no es individual, sino una vida colectiva.

Por eso, cuando un muxe le grita al mundo lo que es, todos participamos porque es parte de la cultura, de nuestra forma de vida, de nuestra concepción.

Finalmente, tenemos esta idiosincracia de que la vida y la muerte existen en conexión con la naturaleza, con la tierra y todo lo que nos rodea. Eso nos obliga a pensar siempre en colectivo.

Tránsitos: María Lugones dice: “Si la resistencia la piensas como una oposición es una cosa, pero si la piensas como tejido es otra cosa: se teje con lo que hay. Hay malo y hay bueno… tejer el “yo comunal”. Esto nos transmite lo que estás haciendo porque hay una analogía muy hermosa, que es que también te dedicas al tejido, ¿no? Entonces, sí eres una voz, pero también estás tejiendo una red junto con los tuyos, con las tuyas.

Elvis Guerra: Bueno, por ejemplo, este último libro, ”Ramonera”, es un homenaje a la comunidad muxe, cuenta la historia de los muxes. Cuando se presentó en Juchitán, hubo una cantidad inmensa de muxes que asistieron. Para mí eso significa que hay legitimidad, una aceptación y una especie de orgullo, porque estoy seguro que nunca nadie había escrito un libro completo a la comunidad muxe, un poema completo a cada historia de la comunidad muxe. Es decir, no se nos habían dado los espacios editoriales.

Más allá de mi satisfacción personal, creo que es una satisfacción colectiva. Por fin, las fotografías de muxes están hechas por muxes, las historias de muxes están escritas por muxes. Y están siendo llevadas a otros sitios, que pareciera que fueran imposibles para nosotros.

La poesía es una postura política

Tránsitos: Y ¿hay una red de artistas muxes ya creada o piensan en crear alguna?

Elvis Guerra: No hay una red de artistas, pero sí hay varios artistas muxes. Hay un pintor buenísimo que se llama Francisco López Rosa. También hay un fotógrafo muxe que se llama Nelson Morales, que es de una comunidad cercana de donde yo vivo.

También yo doy clases y tengo tres alumnos que están aprendiendo a escribir y, sobre todo, a acercarse a los libros. Son tres muxes chiquitos. El más chiquito tiene 15 años, el más grande 18, y están haciendo poesía en nuestra lengua. Antes de la pandemia, hacíamos las clases aquí en mi casa, compartimos poesía, leíamos libros, leíamos lo que habían producido ellos. También leímos a otros autores, como a Abigael Bohórquez, a Szymborska, a otras voces.

Creo que también la apuesta es reeducar, redireccionar a las más chiquitas sin adoctrinar. Acompañar sí, imponer no. Por eso es genial que ahora haya interés. Tampoco se trata de imponer una ideología, sino de acompañar ese interés de las muxes chiquitas, de participar, de hacer alguna acción política. La poesía es una postura política.

Sueño con ver a una muxe rapeando en zapoteca con su huipil

Tránsitos: Claro. Las nuevas generaciones tienen mucho que decir y ahí hay un intercambio entre generaciones ¿Crees que se puede hacer algo, a nivel nacional o regional, para articular esas expresiones artísticas y políticas? ¿O las transfeminidades organizadas son un movimiento muy incipiente aún?

Elvis Guerra: Mira, todavía no hay piernas, no hay brazos, pero sí hay cuerpo. Y es un cuerpo que desea avanzar. Por eso creo que hay que educar a las chiquitas sobre todo.

Yo tengo 26 años, pero hay algunas todavía más chiquitas que sí le apuestan a eso. Probablemente esas chiquitas sean las que vayan a liderar un movimiento social muchísimo más grande, más importante, más interesante, más propositivo. Y creo que ese movimiento tiene que atravesar por el arte, por la palabra, la música, el rap… ¡Sueño con ver a una muxe rapeando en zapoteca con su huipil, en un género tan machista!

Tenemos que salir a tomar la calle, a hacernos de los espacios públicos, guiar la agenda pública. Sobre todo porque ya la gente sabe que las muxes somos buenas para la cocina, para diseñar ropa, para tejer, bordar, confeccionar, para bailar. Pero ahora tienen que ver que también podemos ser intelectuales, que somos creativas, que somos músicos, podemos hacer fotografía, componer, escribir, leer… ser cultas.

El sistema educativo es el gran enemigo de los muxes

Tránsitos: Sabemos que estudiaste derecho. Y los espacios para trabajar y para estudiar, generalmente, vienen plagados de una cultura heteronormada y patriarcal, que es muy violenta con las expresiones de género diversas. En tu recorrido ¿te encontraste con otras muxes que también pudieron acceder a trabajar y a estudiar, como vos? ¿Cómo lidian o cómo conviven con esas barreras?

Elvis Guerra: Yo creo que el gran enemigo de los muxes es el sistema educativo. Por ejemplo: yo a los 6 años no sabía que, cuando me obligaban a ponerme pantalones o a ponerme una camisa, se me estaba violando un derecho. Mi mamá estaba de acuerdo en que yo fuera vestida de mujer a la escuela, toda mi familia, pero el sistema educativo decía que no “porque hay reglamentos internos”. Y en ese momento yo no sabía que, aunque hubiese un reglamento interno, este no estaba por encima de la constitución política mexicana. Ahora lo sé, porque muchas muxes se han atrevido a interpelar un sistema patriarcal binario -que concibe únicamente a hombre y mujer- que no puede ver que hay en medio una diversidad inmensa.

Ahora hay más profesionistas muxes médicos, abogados, enfermeros, ingenieros, arquitectos… pero hace 30 años no. Tampoco quiero pensar que estudiar de manera formal en una institución del Estado sea el único camino para acabar con la ignorancia. Pero una persona informada, puede tomar mejores decisiones.

Feminismo y muxes: “ojalá fuéramos parte de la misma lucha”

Tránsitos: Una pregunta que quizás surge del “tono de época”: tú usas el lenguaje como una herramienta que dinamiza tus ideas, tus sentires, tus pensares. Además, usas una lengua en zapoteco, pero también escribes en español. En ese sentido, ¿qué piensas del lenguaje inclusivo? ¿Crees que potencia, nos ayuda? ¿Desde dónde te posicionas? ¿Lo usas? Y, teniendo en cuenta que, en gran parte, fue y sigue siendo el feminismo el que llevó adelante esa lucha lingüística y simbólica ¿cómo ves a la llamada “cuarta ola” del feminismo en América Latina? ¿Creés que esté conectado el feminismo de hoy con las luchas por la visibilización muxe? ¿Creés que pueda colaborar u obstaculizar la lucha por la visibilización muxe?

Elvis Guerra: No uso el lenguaje inclusivo, pero porque para los zapotecas no hay géneros. Nosotros no tenemos “la” o “el”; no hay artículos; no decimos “la casa” o “el casa”, decimos “casa” y nada más.

Yo vivo aquí y hablo en español solo cuando es necesario. Pocas veces tengo que ponerme a pensar cómo me dirijo a fulanita o fulanito. Pero yo estoy a favor de todo aquello que esté encaminado a visibilizarnos, a respetarnos y a respetar nuestra identidad, creo que por ahí se empieza. Por el respeto.

Los muxes tenemos una historia de lucha de más de 40 años, somos un referente a nivel internacional -justamente porque nos atrevimos-. Y ¡qué genial que ahora estén saliendo más mujeres a la calle, a tomar los espacios, a tomar la palabra! ¡Y a romper todo lo que se encuentre a su paso! ¡Qué genial!

Creo que, en este caso, sí las mujeres les están dando una lección tremenda a las disidencias ¡de todo el mundo! Porque todo lo que las disidencias debiéramos hacer, lo están haciendo las mujeres. ¡Los muxes lo hemos hecho! Hemos roto cristales, hemos roto cárceles, nos hemos rebelado ante un sistema, hemos roto estereotipos, paradigmas, y estamos construyendo una nueva realidad. Las mujeres también son una minoría pisoteada y ojalá… fuéramos parte de la misma lucha.

Al capitalismo no le gusta que la gente se esté organizando

Tránsitos: Bueno, todo esto parece una “ofensiva sensible” contra el capital, al sistema colonial. Y hay muchas expresiones de sensibilidad que siempre ponen incómodo al sistema. Por eso siempre son señaladas, penadas a veces. Yo me acuerdo mucho de Lemebel, donde hay un cruce -incluso cristiano- donde él dice: “compañero, yo no pongo la otra mejilla, pongo el culo”. La ofensiva sensible tiene mucho potencial, y el feminismo nos está dando un norte en todo eso, ustedes también. En este sistema -donde la violencia y el género varón cis siempre va por la fuerza- ¿qué oposición creés que puede darle sensibilidad a ese monstruo que es el capital voraz y violento?

Elvis Guerra: Bueno, al capitalismo no le gusta que la gente se esté organizando. Al capitalismo no le gusta que haya protestas. Al capitalismo no le gusta que acá, en Oaxaca, ya se haya legislado el matrimonio igualitario, que ya se haya despenalizado el aborto. Tampoco le gusta, por ejemplo, que se haya prohibido la venta de refrescos y comida chatarra en las escuelas para los niños. Tampoco le gusta que se penalice a los adultos que den estos alimentos a los niños.

Si bien el capitalismo es la vida que tenemos y es difícil derrocarlo, creo que sí podemos ir debilitándolo. Afortunadamente, nosotros vivimos en una comunidad donde pareciera que la visión de éxito, de vida, de felicidad, no tiene nada que ver con el dinero o el capital, como pasa en occidente. Las mujeres y los muxes aquí no tienen mansiones, no viven en palacios, pero sí ahorran para ser madrinas de velación, de una boda, para acompañar a una novia, ahorran para hacer una fiesta, para hacer una vela para venerar a un santo o a una deidad.

La comunidad en donde yo vivo se ha negado a la forma de vida impuesta por el capitalismo. Yo creo que Juchitán debería ser un referente más de que se puede existir y no depender tanto de la lógica del capital.

Oaxaca y Chiapas: pueblos históricamente rebeldes

Tránsitos: A veces la gente pone como modelo de primer mundo a Monterrey o Ciudad de México, pero es justamente todo lo contrario. Es Oaxaca la que está siendo ahora el emblema de ganar derechos, porque al movimiento social allí nada lo detiene, hay otro tipo de organización y de concepción… y, de alguna manera, se negocia con el Estado. Estos movimientos han logrado el matrimonio igualitario, el aborto legal, la legislación que nos decías de alimentos. Y, del otro lado de la frontera, está Chiapas, donde está el movimiento zapatista, que es otro norte ético a nivel mundial. Pero la vía de lucha de ellos no es el Estado. ¿Cómo conviven esas dos visiones, esas dos tácticas políticas en el mismo territorio?

Elvis Guerra: Somos vecinos de Chiapas y compartimos muchas cosas (ríos, selvas, ideologías). Creo que lo que tenemos en común, Chiapas y Oaxaca, es que hemos sido pueblos históricamente pisoteados, nos han arrebatado tierras a lo largo de toda nuestra historia.

Ahora mismo, por ejemplo, en el Istmo tenemos el parque eólico más grande de América Latina. Pero toda esta riqueza no llega a las comunidades, a las colonias, a los barrios, a los niños pobres, a la gente que está al día. Por el contrario, se va a los grandes gobiernos, a las grandes empresas, se va a los ricos ricos de México y de América.

Entonces, el que nos haya tocado una sociedad así, nos obliga a no callarnos. Somos pueblos históricamente rebeldes. En el caso de Oaxaca, Juchitán es el primer municipio del país gobernado por la Izquierda desde hace más de 40 años ¡No es gratuito! Nada lo es. Porque hemos estado ahí siempre, nos hemos opuesto a todo. Y nos llaman “revoltosos”, “pleitistas”, “escandalosos”.

Lo que deberían hacer es vernos como un ejemplo de no dejarse pisotear por nadie. Para nosotros, “progreso” no es lo mismo que pavimentación. Para nosotros, “desarrollo” no es lo mismo que tener un Oxxo en cada esquina. No lo es. Tenemos nuestra propia forma de vida, de vivirla.

Tiempo de seguir escribiendo

Tránsitos: Y después de Ramonera ¿qué sigue? ¿Estás planeando tu próxima publicación?

Elvis Guerra: Ahora mismo mandé a un concurso, un libro que se llama “Muxitán” -una palabra compuesta por muxes y Juchitán-, que también relata la vida de los muxes. El principal objetivo de este libro es visibiilzar la violencia sexual de los hombres hacia los muxes, pero además, destapar o poner sobre el papel algunos códigos de la comunidad. Y si gana, se publica en diciembre, en la FIL de Guadalajara.

“Ramonera” se va a publicar en octubre de este año en España y, este año debería haber sido de pura promoción, ya que se publicó el año pasado, pero por obvias razones, estamos en casa. Y estoy terminando un libro sobre cómo los muxes llegan a escoger su nombre. Estoy muy metido en el tema.

Espero, de verdad, vivir hasta los 140 años para que me dé tiempo de seguir escribiendo.

Tránsitos: ¿Qué estás leyendo actualmente, Elvis? ¿Qué lecturas te gustan?

Elvis Guerra: Bueno, yo soy un adicto a Wilsawa Szymborska, a Jean Genet, a Yukio Mishima. También soy un adicto a Joyce Carol Oates, a Abigael Bohórquez, a Lorca… Bueno, creo que eso.

Y me encanta salir a las calles y hablar con muxes, ligar hombres, llevarme a los hombres a la cama, voltearlos y decirles: “a ver, se les acabó su machismo y aquí les va”.


Ping Pong de imágenes con Elvis Guerra:

México – Lindo
Oaxaca – Mi vida
Amor – Dolor
Juchitán – De las Flores
Mamá – Todo
Papá – Nunca tuve
Familia – Mi mamá y un perico
Comida – Gordura
Sexo – A veces
Constantino Cavafis – Ítaca
Poesía – Camino
Zapoteca – Fuerza, Lucha
Latinoamérica – Vivo


Foto original: @elvisgguerra

Les invitamos a leer poesía de Elvis en zapoteco con traducción al español.

Y les recomendamos más poesía, publicada en esta misma revista: “El Cuerpo es Devil”, por Cayo Cæctus.

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