Ursula: El mundo, el muro y la promesa

“¿Qué fuerza… qué leyes, qué gobiernos, qué policía? Nada ni nadie. Solo nuestro ser, nuestra naturaleza común de ser odonianos. (…) y en esta responsabilidad se funda nuestra libertad. Eludir la responsabilidad equivaldría a dejar de ser libres” Ursula K. Leguin

Claudia Hernández y Jorgelina Cerritos: literatura salvadoreña de posguerra

La literatura salvadoreña de posguerra ha conseguido iluminar recovecos de la realidad que antes habían estado en penumbra. Es decir: le ha dado voz a las historias protagonizadas por seres que existieron siempre al margen o a sensaciones que son propias de una generación que no estuvo involucrada ideológicamente en la guerra. Después de los Acuerdos de Paz, aparece en El Salvador una nueva literatura distinta a la que ha sido escrita por hombres heterosexuales, una que atiende urgencias distintas a las urgencias de la guerra y preguerra.

El placer de hacer libros y no mercantilizar en el intento

Sin embargo, a los actores del libro les gusta esa ambigüedad para poder jugar y sacar provecho, a éstos les gusta hacer lobby y cuando les conviene se paran del lado cultural pero también del lado mercantil.

Juan Pablo Shuterland, “Papelucho gay en dictadura”

Me interesó meterme en el deseo oculto, en esos episodios clásicos del silencio sexual y el secreto de la biografía amorosa en proceso de construcción, el erotismo es una expresión de la sexualidad, es una frontera que tiene su propia pulsión en contradicción con los castigos y persecución.

Mauro Piterman: “No puedo entender la falta de humor y la poca distancia que tiene el hincha”

¿El fútbol refleja la vida o la vida refleja el fútbol? El conocido huevo o la gallina. Piterman declama en uno de los textos: “Muchachos, ustedes no saben lo que es sufrir, pero sufrir en serio…”. El hincha sufre, palpita. Pone en juego su estado cada domingo. Sueña y muere en cuestión de minutos, en cuestión de goles.

La hermandad sin fin de Infrarrealistas y Hora Zero

Las afinidades y el “hagamos algo”. ¿No? Es que, vuelvo, no a comparar, sino a solapar: Hora Zero se forma antes y los Infrarrealistas después. Y, sobre todo, los infras leen a Hora Zero. La conexión fueron Mario y el viaje de Diana Bellessi. Ella, que aún está en ejercicio poético vital, fue la conectora.