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Raúl Gómez Jattin, el criollo maldito

Por: Angélica Mogollón

Raúl Gómez Jattin (1945-1997)  el criollo maldito o el maldito criollo nació y murió en Cartagena de Indias, Colombia. La miseria de la calle, los hospitales psiquiátricos y la cárcel fueron la dinamita para configurar su estilo; el loco que acechaba a la gente por una moneda, dejó bajo su cama de cartón siete poemarios publicados entre 1980 y  1993.  Con su poética polimorfa,  Raúl Gómez Jattin,  fractura el conservadurismo nacional explorando categorías innombrables en una Colombia aún  decimonónica.

Un hombre de papel, que se desintegra con cada uno de sus poemas,  configurando una dualidad eterna entre la abyección de la vida y nobleza del verso, arrastrándose en las calles por una miga de pan y elevándose con la palabra, nos regala una poética frenética y libre,  que nos atraviesa, cuestiona, escupe, viola y libera. Igual que la droga nos desinhibe de la hipocresía social.

Dinamitó todo a su paso en vida, hoy renace con cada uno de sus poemas y sigue abofeteándonos  con la palabra simple que, con el paso del tiempo se torna cada vez más perspicaz y transgresora. Es así que se insiste en traer a Gómez Jattin a la contemporaneidad con publicaciones póstumas y antologías poéticas, como la que hace Carlos Monsiváis en 2006 titulada “Amanecer en el Valle del Sinú” siguiendo la premisa que Raúl está en todas partes menos en él, y donde se encuentran los siguientes poemas:

Íntimas preguntas

¿De profesión?

Loco

¿De vocación?

Lerdo

¿De ambición?

Terco

¿De formación?

Ángel

Y ni aún así pudo contrarrestar

El cabrilleo de los ojos de Jorge

¿De fornicación?

Lento

 

Pequeña elegía

Ya para qué seguir siendo árbol

Si el verano de dos años

Me arranco las hojas y las flores

Ya para qué seguir siendo árbol

Si el viento no canta en mi follaje

Si mis pájaros migraron a otros lugares

Ya para qué seguir siendo árbol

Sin habitantes

A no ser esos ahorcados que penden de mis ramas

Como frutas podridas en otoño.

 

Un probable Constantino Cavafis a los 19

Esta noche asistirá a tres ceremonias peligrosas

El amor entre hombres

fumar marihuana

y escribir poemas

Mañana se levantara pasado el medio día

tendrá rotos los labios

rojos los ojos

y otro papel enemigo

Le dolerán los labios de haber besado tanto

y le arderán los ojos como colillas encendidas

y ese poema tampoco expresará su llanto.

 

Sobre la autora:

Colombia, 1990.