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No sabes qué es el trabajo

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Por: René Patricio Carrasco Mora                                    Foto: Lineth Paz @coleslawhat

“Por las horas de espera en vano,

sabiendo que algún lugar delante,

un hombre está esperando para decirte:

“No, no estamos contratando hoy”,

por cualquier razón que se le ocurra” 1

En la escritura puede suscitarse, en ocasiones, lo inadvertido e impensable, el acto mismo del autor convoca un estado destructivo y vacilante que, desnuda la corporalidad del signo. O al menos, intenta polemizar las subjetividades de una sociedad determinada, en un período específico. El texto pasa a ser coyuntura artística, identitaria, temporal; pero también, ideológica, política, cultural y económica, elementos que convergen reproduciendo una aproximación o crítica de la “realidad” experimentada.

Philip Levine forma parte de este escenario reflexivo en el que a través de la poesía se sumerge en los silencios de la textualidad capitalista estadounidense y su inferencia con la clase obrera en el siglo XX, para después, dejarnos una obra que retrata entre otros aspectos, las dificultades y relaciones del trabajo con sus condiciones de existencia. 2 Curiosamente, no sería el único que retomó esta problemática, Brecht también supo plantear varias interrogantes que nos permiten observar con mayor especificidad este caso: ¿Cómo representar el devenir de un sujeto y esclarecer a la vez el juego de fuerzas que lo constituye, pero que es también el espacio de su voluntad y sus decisiones?, ¿qué es un arte didáctico, un arte al servicio de la lucidez popular, un arte proletario?

“Nos paramos en la lluvia en una fila larga

esperando en Ford Highland Park. Por trabajo,

tú sabes que es el trabajo – si eres lo suficientemente

grande para leer esto sabes lo que es el trabajo,

aunque tal vez no lo hagas.”

Philip nació en Detroit en el año 1928 poco antes de que iniciara la gran depresiòn, para cuando tenía 14 años empezó a trabajar en distintas fábricas industriales, entre ellas, la planta de transmisiones de Cadillac, Axel y Chevrolet. Experiencias que serían trasladadas a su creación: la sensibilidad de Levine no solo retrata la base, sino que, sirviéndose de sus elementos procura incomodar la superestructura. Posiciona la conciencia de clase en una operación doble: del texto a la “realidad”, como de la “realidad” al texto, su praxis deriva en narrativa. “Él está en casa tratando de descansar de un miserable turno nocturno” El carácter de denuncia no es únicamente síntoma, sino más bien, señala y plantea dudas sobre cuáles y qué significan las disidencias en la realidad del obrero fordista. ¿Con qué sentido? El verso aparece como dispositivo simbólico que, por su carga-dimensión-género, permite desentramar aquellos significantes no manifiestos en el accionar político-social. En esta línea, Fisher dice que “lo real es una x impávida a cualquier intento de representación , un vacío traumático del que solo nos llegan atisbos a través de las fracturas e inconsistencias en el campo de la realidad aparente.3 La escritura de Levine, entonces, produce aquel fraccionamiento, quiebra con el estado de resignación ante el sistema laboral para exponer sus deficiencias, a la vez que alude a una clase que, hace 70 años, estuvo inmersa en un ámbito de desigualdad, una clase que todavía hoy después de varios procesos históricos conserva algunas características: extensas jornadas de trabajo, remuneraciones bajas, ardua labor física, inestabilidad y precarización laboral,  poca o nula representación política, etc.

“Olvídate. Esto se trata de esperar, cambiar de un paso

a otro. Sentir el rocío cayendo como niebla sobre tu

cabello, nublando tu vista hasta que piensas que ves

a tu propio hermano delante tuyo, tal vez diez lugares

delante”

Un hombre está esperando para decirte: no, no estamos contratando hoy”  El “triunfo” del capitalismo no es una cuestión temporal solamente, sino la capacidad de adaptación a los distintos entramados culturales, políticos, sociales, regionales, etc. A la realidad concebida, más no cuestionada. El capitalismo ha trascendido para instaurarse en nuestras prácticas, en el lenguaje y, se transforma al mismo ritmo. ¿No hay salida?, ¿cómo postularse críticamente? Ahora más que nunca nos enfrentamos a condiciones de precarización laboral que se sirven de distintas estrategias inscritas en nuestros hábitos: una de ellas, anteponer la figura del “emprendedurismo” que, esconde en sí una dimensión acumulativa y autocomplaciente, el éxito llega a través de la medición: económica, status,  innovación e incluso capital “cultural”. Asimismo, desde la industria cinematográfica podemos percibir cómo se plantea la premisa de que el capital inevitablemente, ha triunfado sobre todas las cosas, en “Logan4 encontramos un reparto de mutantes vencidos, no por la fuerza bruta, sino más bien por cuestiones económicas y exigencias corporativas, el dinero pasa a formar un rol fundamental, sin dinero no hay medicinas para el Profesor Charles Xavier (telépata y científico), por dinero intentan capturar a Laura (mutante creada con ADN de Wolverine, y con características similares). La ambientación denota resignación hacia normativas institucionales y empresariales, depresión. Ni los mutantes, con sus habilidades sobrehumanas, han logrado triunfar ¿qué quiere decir con esto su director?

“Quieres a tu hermano, pero ahora, de repente,

apenas puedes soportar el querer que se inunda por tu hermano,

que no está a lado tuyo o detrás o delante, porque él está

en casa tratando descansar de un miserable turno nocturno

en Cadillac, para después poder despertar al medio día

a estudiar alemán. Trabaja ocho horas para poder

poder cantar Wagner, la ópera que más odias,

la peor música jamás inventada.”

¿Qué hace entonces el autor desde el campo literario? Solo nos describe pasajes triviales, detalles intrascendentes de la cotidianidad obrera: hacer filas para conseguir trabajo, comida; deseos de aprovechar el poco tiempo de ocio para estudiar; un miembro de la familia que trabaja por obligación y sufre las mismas limitantes; la necesidad del “ser” consciente y de abrir los ojos “opened your eyes wide” no solo para expresar un sentimiento, sino también para reflexionar sobre los mecanismos de defensa que responden a una necesidad de supervivencia económica. Phillip Levine hace lo propio cuestionando qué es “lo real” y hasta donde lo está delimitando, denuncia desde la resignificación del signo y, a la vez, hace explícito lo que la narrativa histórico-laboral esconde: “you don’t know what work is”. La supuesta imposibilidad de superar el capitalismo se ve amenazada cuando la decodifica, el ejercicio de observación debilita y produce una fractura que apela al ¿qué hacer?, qué hacer ante la insensatez presente en la condición humana. Esta insurrección que  surge a través de la poesía sale del sentido común, “esta fullería saludable, a esta esquiva y magnífica engañifa que permite escuchar a la lengua fuera del poder, en el esplendor de una revolución permanente del lenguaje, por mi parte yo la llamo: literatura5

“Hace cuanto le dijiste que le quieres, tomaste sus hombros,

abriste bien tus ojos para decir esas palabras,

y tal vez besar su mejilla. Nunca has hecho algo tan simple

tan obvio, no porque seas muy joven o tonto,

no porque seas celoso o enojado, o incapaz de llorar

en presencia de otro hombre, no, es porque no sabes

que es el trabajo.”

Bibliografía

  1. Levine, Philp (1991) “What Work Is?”  Poema completo, véase en: https://www.poetryfoundation.org/poems/52173/what-work-is
  2. Hall, Stuart (1981) “La cultura, los medios de comunicación y el efecto ideológico” Fondo de Cultura Económica : México.
  3. Fisher, Mark (2016) “Realismo Capitalista” Caja Negra: Buenos Aires.
  4. Director: James Mangold “Logan” (2017) 2h 21min
  5. Barthes, Roland (2003) “El placer del texto y lección inaugural” Siglo Veintiuno Editores: Buenos Aires.
  6. Badiou, Alain (2011) “El siglo” Manantial: Buenos Aires

Sobre el autor:

Ibarra-Ecuador, 1991.

El Cuerpo es Devil

cayo cactus

Por: Cayo Cæctus                                                  foto: Edgar Portillo @edgarenremolinos

FELICES LOS 4

También el amor
es un intercambio económico
cuya última ambición
es la maximización del beneficio.

Al reducir los costos
aceptando la fungibilidad
del recurso amoroso
convertimos en oportunidad
lo que antes era dilema:
si me parte el corazón
puedo regalar un pedacito
a cada nena.

Los enemigos del reggeatón objetan
— el poliamor es lo mismo
otro invento del Capitalismo
una treta.

“Luchar contra el amor romántico
no significa consumir cuerpos ni reproducir
la lógica de la desechabilidad.

Eso es propio del Capitalismo.

Dinamitar el amor romántico y sus estereotipos
significa cuidado mutuo y relaciones
sexoafectivas horizontales”.

Que se despeje la bruma
esta es la verdadera palabra de Maluma
una simple solución a un bien escaso:

pasar el rato
aceptar el trato
agrandar el cuarto
hacerlo otro rato.

POR FAVOR NO ME HAGAN PENSAR EN LEYES
FT OZUNA / NATTI NATASHA 

Miento, si te digo que en ti no ando pensando
[yo no quiero ese tormento / distinguir lo falso / de lo cierto]
Tú me robaste el corazón como un criminal
[lo siento, no hay seguridad / amenaza de pillaje / en el plexo solar]
Esto que siento por ti no puede ser legal, ah
[algo me actúa / sin utilidad para mí / causándome mal]
Como tú no hace, rompe la ley
[pobre ave / cuando abren la jaula / se cree rey]
Tú eres un delito que yo quiero cometer
[déjame ser / dame la libertad que exijo / pa perder]
Será porque tienes un flow / demasio’ de cri-criminal, baby
[caudaloso, incivilizado, salvaje / por el amor de los ríos, frenesí /
mas construyes diques / luego lloras cuando deja de fluir]

ESTE ES EL VERDADERO REMIX

Los seres buenos se hacen mejores con el dolor;
los malos nos hacemos peores.
Gabriela Mistral

Si antes yo era un hijo de puta, ahora soy peor.
Bad Bunny

(i)
No prestemos atención a la consecuencia más lógica, contar a Gabriela
Mistral entre los Bad Bunnys del mundo, pero tampoco vayamos tan
lejos como para desestimar el silogismo.

Propongo brevedad en el siguiente ejercicio:
dividamos el dolor de acuerdo a su fuente.

Distingamos traición de tragedia.

Digamos que la tragedia equivale a su inevitabilidad.

Digamos que todo lo inevitable, en cuanto irresistible, es soportable.

De ahí se sigue que se debe ser realmente malo si la tragedia te empeora.

Una afirmación contraria, roussoniana si se quiere, diría:
la tragedia puede mejorarte.

Pero si dejas que el cuchillo entre a tu casa, la sangre coagulará las paredes
y no importará ya lo que ocurra. Las visitas intentarán ser amables y
alabarán tu buen gusto exclamando: ‘Te ves radiante’ y así también lo
creerás, mirándote al espejo, pensando que el rosado te sienta bien en las
mejillas.

Nadie se mete en esas cosas, tú sabes, los trapos sucios, el olor a lavanda,
un ojo que no deja de tiritar. Puede ser normal que los problemas sean
parte del esquema. Las cicatrices dejan delicadas texturas que uno gusta
enumerar por las noches con el fin de conciliar el sueño. La curvatura
emotiva que se despliega entre cima y sima realiza una modulación
altamente adictiva y al rato gusta esa escritura sobre la piel.

Te pasan… cosas;
dices: siento algo que no controlo,
por tanto, existo.

Es simple, si sientes el cuchillo
sentirás también la sangre
luego, sin duda, el corazón.

Piensas, con razón o sin
—todas las canciones, todos los poemas
hablan de mí.

Lo evidente llega en algún momento, contra ti mismo, pero no puede
llamársele tragedia. El espacio se vuelve inhabitable. Paredes ya necrosadas
traen el recuerdo del primer tajo, todos los tajos que vinieron después con
su ritual de parche curita y canción de cuna. Intentas recordar porqué
nunca mostraste los colmillos, qué altura moral -cobardía- te lo impidió.
La traición denuncia la estupidez de su paciente, su propia falibilidad
ante el desastre.

Entonces, solo queda en la cabeza una pregunta triste:

Por qué si yo era tan bueno toa’ esta mierda tú me hiciste

(vi)

Miento si digo que no me hace falta
cuando me rozaba tu piel.
‘mjeN . to . si . ‘ði . γo . ke . no . me‘a . θe ‘fal . ta .
‘kwaN . do . me . řo . ‘θa . βa . tu . ‘pjel.

Me gusta como Nicky Jam separa cada sílaba. Es como una
bicicleta pisando baldosas sueltas, pero me siento obligado a pensar
en un brutal centelleo de espadas. Es claro que su arremetida fonética
constituye un artilugio de distintividad. Al ser el último hablante, debe
diferenciarse del resto de la crew que le precede.

Pero también se diferencia de ellos al traslucir una ética precisa, no
solo ya del despecho, si no también de la actividad símbólica producida
por dos espadas que se hacen mella; ellas polemizan, distinguen, escinden
pedazos de realidad. En definitiva, separan verdad de mentira.

En principio, esta ética agencia una idea bastante antigua:
LA MENTIRA ES INMORTAL, NO SE DEBE MENTIR.

Muy bien, pero ello abre una brecha.

En realidad, hay dos formas de no decir mentiras,

una es no mintiendo
la otra es diciendo la verdad.

Nicky Jam no miente pero ¿dice la verdad?

¿Importa realmente?, o mejor aún, ¿quién puede decir la
verdad? Si lo pensamos con detención, en este mundo de fake news y
posverdad podríamos concluir que el mundo sería un mejor lugar si tan
sólo todos se comprometieran a no decir mentiras. Con ese mínimo ético
sería plausible la vida civil.

Ahora bien, si representásemos gráficamente nuestras distinciones
tendríamos algo más o menos así:

TRIÁNGULO

El triángulo representa la no-mentira.
El círculo representa la verdad.
La cuadatura que es esta página blanca representa la mentira.

De acuerdo a nuestro modelo, la verdad es un sol negro. Es real,
ahí está, pero hay algo poco auspicioso en esa terrible e inusual belleza,
preferible darle rodeo pues el no-brillo que emana de esa estrella no
conserva la paz. No somos aptos para esa luz.

De ahí podemos refutar la regla inicial por insuficiente y bifucar
el curso de acción en una norma prohibitiva y una norma imperativa:

No mientas y evita decir la verdad.

Se morigera la rigurosidad de la norma si se considera que nadie
está obligado a lo inevitable. Lo inevitable es inevitable es inevitable. En
ese sentido hagamos de la palabra, parábola y digamos a nuestros niños:
actúa como si toda arma estuviera cargada, o mejor aún, como si cada
palabra fuera una bala que eventualmente fallará. Estaba ya dicho:

La ola golpea la roca, mi amorcito
y cada charquito en tu espalda es un signo
que malinterpretaremos.

Con esta fabilidad en mente podemos estar más seguros de emitir o
recibir enunciados performativos como los siguientes:

NUNCA AMARÉ A NADIE COMO A TÍ 
ESTARÁS POR SIEMPRE EN MI CORAZÓN 

Incluso, si vamos a esbozar una real politik fluída negando
cualquier centelleo de espadas o la ominosidad de los soles negros,
reconozcamos que lo realmente preferible es mentir bien o, mejor aún,
decir buenas mentiras; mentiras que no den pie a nuevas especulaciones
dolorosas sobre si sí o si no, mentiras que tricen las ya borgianamente
infames reproducciones de espejos y de cópulas que a su vez producen
más humanos y, exponencialmente, más fluídos, charquitos y dramas,
mentiras que en realidad sean excelentes diques para esos caudales de
palabras que según algunos son solo recursos del amor y según otros,
amor a los recursos del amor; en suma, ni desembocadura ni manglar,
grandiosos puntos finales como:

ESTÉS DONDE ESTÉS, TE DESEO LO MEJOR, DE VERDAD 

Pero Nicky Jam no permite ni siquiera esa glosa:

No quiero mentira ni tu falsedad.

Sobre el autor:

Cayo Cæctus (Santiago de Chile, 1984). Procesador / texto / imagen. Ha publicado, ha traducido, ha participado en. @cayocactus

Los Ojos del Tiempo

paul palacios

Por: Paúl Palacios                                              Foto: Edgar Portillo  @edgarenremolinos

 

IV

Horas

Pasa el viento

cerca, acaricia

me topa

el pensamiento, los ojos

me saluda de cerca

Próximo

el minuto que no cesa

viene,

se alarga,

se prolonga

es infinito

este momento

que no se va

se hace piedra

me hago piedra                                                      

                   TÚ

te haces agua

como mis ojos

que corren

           caen

se vierten

por estas hojas

sobre estos blancos

       dentro de mis lágrimas

    de mis hojas

    de las horas

que no cesan

no se apagan

no se callan

Gritan

nuestros ojos

en la ventana

Las Horas

son 12

los pisos del edificio

son 12

Las manos del mundo

Acarician

Son 12 los pasos del tiempo

Horas

no se van

me voy con ellas.

 

 

 

 

V

Instante

Escribo al costado

De la hoja

De la vida

¿Qué color?

Tiene la ciudad

Después de ti

El gris de la calle

La muerte de tus ojos

La voz

se rompe

de este

lado

del poema.

 

 

 

 

VII

Fractura

La ciudad

aparece y desaparece

entre neblina mental

la luz

la disipa

y ciega.

Se derrite el día en el adobe

Los árboles parecen calmados

La (s) mirada (s) de la gente

quema su sombra

se fractura el muro

sus fantasmas

reaparecen en un abrir y cerrar de puertas.

 

 

 

 

VIII

Paso de tiempo

invisible/visible

te cubres de instantes

casi perceptible

silencioso

transparente

cambiante, de piedra

te rompe un río magnético

minuto.

La escalera de viento

A la nada

en cada escalón

instantes que se quedan

para irse,

nunca estuvo

el tiempo

la buganvilla,

crece hacia el sol

se entierra hoy en mis venas.

 

 

 

 

IX

Nota mental

Del día nacen

las imágenes que me acompañan

y se desprenden de mí

como cicatriz mojada

laten con cada respiro

del dolor

única pertenencia segura,

existe a 2300 metros sobre el nivel del

Mar

agitas mis océanos

no sin antes

calmar

las dagas

de otras verdades.

 

 

 

 

XI

Nocturno

La ciudad está desierta

quedan los postes

las sombras

las hojas caídas

los autos quietos

los árboles de toda mi vida

la acera y sus grietas

los perros dueños de su sombra

las sedes académicas de los secretarios del poder

las arquitecturas para los deshabitados

los charcos

llenos del reflejo de la luz

la luz tendida en lo alto

queda la ciudad y otras cosas

queda la ciudad,

queda la ciudad.

 

Sobre el autor:

Paúl Palacios Gutiérrez (1992) Ibarra- Ecuador, psicólogo clínico por la Pontificia Universidad Católica del Ecuador, Quito. Durante sus estudios universitarios inició un proceso de escritura y lectura en diferentes espacios, conformó el grupo de lectura y estudio de poesía dirigido por Juan Carlos Miranda, Andrés Serrano, Alejandro Mera y Andrea Segovia. Su obra es inédita, los textos seleccionados son parte de la antología “Los Ojos del Tiempo.” Sus influencias varían entre autores ecuatorianos como Efraín Jara, Raúl Arias, César Dávila Andrade, entre otros, también de otras regiones Octavio Paz, Jorge Luis Borges, Juan Gelman, además de las interacciones con el psicoanálisis, la filosofía.

Raúl Gómez Jattin, el criollo maldito

Por: Angélica Mogollón

Raúl Gómez Jattin (1945-1997)  el criollo maldito o el maldito criollo nació y murió en Cartagena de Indias, Colombia. La miseria de la calle, los hospitales psiquiátricos y la cárcel fueron la dinamita para configurar su estilo; el loco que acechaba a la gente por una moneda, dejó bajo su cama de cartón siete poemarios publicados entre 1980 y  1993.  Con su poética polimorfa,  Raúl Gómez Jattin,  fractura el conservadurismo nacional explorando categorías innombrables en una Colombia aún  decimonónica.

Un hombre de papel, que se desintegra con cada uno de sus poemas,  configurando una dualidad eterna entre la abyección de la vida y nobleza del verso, arrastrándose en las calles por una miga de pan y elevándose con la palabra, nos regala una poética frenética y libre,  que nos atraviesa, cuestiona, escupe, viola y libera. Igual que la droga nos desinhibe de la hipocresía social.

Dinamitó todo a su paso en vida, hoy renace con cada uno de sus poemas y sigue abofeteándonos  con la palabra simple que, con el paso del tiempo se torna cada vez más perspicaz y transgresora. Es así que se insiste en traer a Gómez Jattin a la contemporaneidad con publicaciones póstumas y antologías poéticas, como la que hace Carlos Monsiváis en 2006 titulada “Amanecer en el Valle del Sinú” siguiendo la premisa que Raúl está en todas partes menos en él, y donde se encuentran los siguientes poemas:

Íntimas preguntas

¿De profesión?

Loco

¿De vocación?

Lerdo

¿De ambición?

Terco

¿De formación?

Ángel

Y ni aún así pudo contrarrestar

El cabrilleo de los ojos de Jorge

¿De fornicación?

Lento

 

Pequeña elegía

Ya para qué seguir siendo árbol

Si el verano de dos años

Me arranco las hojas y las flores

Ya para qué seguir siendo árbol

Si el viento no canta en mi follaje

Si mis pájaros migraron a otros lugares

Ya para qué seguir siendo árbol

Sin habitantes

A no ser esos ahorcados que penden de mis ramas

Como frutas podridas en otoño.

 

Un probable Constantino Cavafis a los 19

Esta noche asistirá a tres ceremonias peligrosas

El amor entre hombres

fumar marihuana

y escribir poemas

Mañana se levantara pasado el medio día

tendrá rotos los labios

rojos los ojos

y otro papel enemigo

Le dolerán los labios de haber besado tanto

y le arderán los ojos como colillas encendidas

y ese poema tampoco expresará su llanto.

 

Sobre la autora:

Colombia, 1990.