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Érase una vez en los Balcanes montañosos

                                             Foto: Gisela Guardado @infinitevoyage

Por Boris Andjic      

La región de los Balcanes y países sucesores de la ex Yugoslavia están caracterizados, como en general es el caso de los estados de la Europa oriental, por minorías y grupos étnicos cuya composición no respeta las fronteras políticas. No es solamente el hecho de que estos países tienen poblaciones étnicas mixtas, sino en muchos casos, existen minorías significativas ocasionando que la mayoría de estos estados se encuentren divididos, siendo uno de los reflejos de esta realidad el hecho de que las fronteras usualmente no coinciden con la extensión de una población étnica.

En los Balcanes, una región políticamente compleja y con muchos conflictos, los distintos grupos cruzan las fronteras estatales existentes. Así, se puede referir a los albaneses de Macedonia, albaneses de Montenegro o albaneses de Albania; o a los croatas de Bosnia, croatas de Serbia o croatas de Croacia; serbios de Montenegro, serbios de Bosnia, o serbios de Serbia; bosniacos* de Bosnia, bosniacos de Serbia o bosniacos de Montenegro, etc. Esta realidad genera interesantes “mezclas” y entramados culturales, además de ser, en muchos casos, fuente de conflicto político.

Así, en los procesos de creación de los estados nacionales y en la constitución mitológica de los héroes, podemos observar una lucha de países que atribuyen distintas etnias a un mismo personaje histórico, ya sea un deportista, científico, escritor o pintor. Un famoso ejemplo es el caso de Nikola Tesla, nacido de padres serbios en un pueblo que actualmente forma parte de Croacia. Hasta la actualidad, el famoso científico sigue siendo un tema de puja entre Serbia y Croacia, al discutir su pertenencia. Como en el  ámbito literario los bosniacos y serbios discuten la identidad del difunto escritor musulmán nacido en Bosnia, Meso Selimovic. Según el sociólogo y profesor emérito de nacionalismo y etnicidad, Anthony D. Smith, la etnia se basa justamente en los mitos, creencias, territorio histórico, cultura, etc., mientras que la nación es un concepto dual ya que abarca la relación entre la etnia y el Estado- territorio en donde se encuentran ubicadas las distintas etnias- (Smith, 1986). Ahí tenemos una de las fuentes que nos podría explicar porque los croatas y serbios se pelean sobre Nikola Tesla.

Entonces, ¿Alejandro Magno, es macedonio o griego? El Premio Nobel Ivo Andric, ¿es serbio o bosnio? La pelea de identidades que establece una otredad  fue un factor clave en los países balcánicos. El escritor franco-libanés, Amin Maalouf, en su ensayo “Identidades asesinas” señaló que cuando instigamos a nuestros contemporáneos a “exponer su identidad”, lo cual hacemos muy a menudo, realmente queremos decir que cada individuo debe encontrar, en lo profundo de su alma, esta cruel afiliación esencial – mayoritariamente religiosa o nacional, racial o étnica – y presumirla delante de otros. Quien busca el derecho a una identidad más compleja está marginado. (Maalouf, 1998).

Los temas de la transfronterización étnica entre los pueblos de la ex Yugoslavia son parte fundamental  tanto en la literatura como en la cinematografía contemporáneas. En todos los países sucesores de la Yugoslavia de Tito, las décadas de los 90 y 2000 fueron presentadas en la cinematografía como: época de la “ola negra”. Es el caso de las películas: “Antes de la lluvia”, de Milco Mancevski o “Cabaret Balcanes”, de Goran Paskaljevic. La disolución del estado yugoslavo, -creado a finales de la Primera Guerra Mundial como una idea de la unificación nacional de los pueblos eslavos del sur (a  imagen de la unificación alemana e italiana)-, fue sangrienta y representa con Rumanía, los únicos casos violentos de la caída de comunismos en la Europa Oriental. Así, Yugoslavia significa: Reino de Serbios, Croatas y Eslovenos, fue su primer nombre, y siempre mantuvo su origen multinacional e interétnico. Con la llegada del comunismo, esta multietnicidad se potenció, con la creación constitucional de “musulmán por nacionalidad” y por primera vez se otorgó legalmente a sus ciudadanos el derecho a la identidad, distinta a la de croatas o serbios (es importante recalcar que ambos consideran que los bosniacos nacieron de serbios o croatas y que aceptaron al islam durante la ocupación otomana).

Una de las películas más emblemáticas sobre este cruce en Bosnia y sobre la guerra civil de los 90 en es “Lepa Sela Lepo Gore” (Los pueblos hermosos arden hermosamente), del director Srdjan Dragojevic. La película trata el tema de una amistad entre un serbio de Bosnia y un bosniaco de Bosnia que crecieron juntos durante los tiempos de la Yugoslavia comunista y que terminaron en bandos opuestos durante el conflicto. Crecidos en el mismo pueblo, se encuentran en una tormenta de violencia que dibujó, de nuevo aquellas fronteras. La identidad étnica es entendida según Donald Horowtiz, profesor y especialista de los estudios de conflictos étnicos,  como los miembros de un grupo que se caracterizan por su raza, casta, lenguaje o religión. En el filme, vemos dos amigos de distintas religiones, uno serbio cristiano ortodoxo y otro bosniaco musulmán. La película está plagada de otros tópicos como la venta ilegal de alimentos, robos en casas abandonadas, incompetencia de los cascos azules de la ONU, masacres entre los grupos étnicos que hasta hace poco tiempo convivían juntos.

Estas dos últimas problemáticas en los hechos reales se observan explícitamente en un caso tan emblemático de la guerra civil en Yugoslavia, como es el del pueblo de Srebrenica. Aquella urbe, habitada en su mayoría por bosniacos, fue protegida por los cascos azules holandeses, durante el conflicto. Pero en 1995, las tropas de serbios de Bosnia entraron en el pueblo, y los cascos azules decidieron rendirse dejándolos desprotegidos. Se estima que más de 8000 bosniacos fueron asesinados. La incompetencia de las tropas de “paz” se mostró en otros casos también que, iban desde tráfico de armas, hasta violaciones de mujeres en los campos de refugiados. La película es una obra sobre la guerra, llena de humor negro, muy característico en el cine yugoslavo. Tal es el caso que en una de las escenas donde una periodista es asediada junto con las tropas serbias por el ejército bosniaco, uno de los soldados de las tropas del bando musulmán le dice que a ella también la van a degollar. La reportera quería saber lo que estaban diciendo y uno de los soldados serbios que sabía inglés mencionó: “Dicen que te pareces a Sharon Tate” aludiendo al terrible caso de la familia Polanski, asesinada por un seguidor de Charles Manson.

Con los viajes en el tiempo, desde la juventud de los personajes principales hasta las épocas de la guerra civil, el director nos muestra toda la crueldad de la guerra y las líneas étnicas que traspasaron las fronteras de los estados actuales y de los mismos estados federales durante la Yugoslavia Socialista (excepto Eslovenia que es uno de los pocos países étnicamente “homogéneo”). El autor nos señala cómo se crearon fronteras donde antes no las había, o existían líneas traspasables.

Durante la guerra de Bosnia, que dejó más de 100.000 muertos y muchísimos desplazados y refugiados, volviendo a la película, los dos amigos se confrontan directamente, después de los asesinatos de sus madres, llevado a cabo por las tropas opuestas. Mientras tanto, las referencias al pasado muestran una convivencia pacífica cuyas dimensiones identitarias aparentemente no importaban (era una época de tolerancia más que de verdadera integración), los acontecimientos del presente dejan una imagen totalmente opuesta; como es la escena en la que tropas de serbios en Bosnia quedan atrapadas en un túnel no terminado, rodeadas por el ejército de bosniacos; ese mismo túnel es el lugar en donde los dos amigos: Milan y Halil- el director usa nombres típicos de cada etnia, siendo Milan nombre común serbio y Halil bosniaco musulmán- jugaban juntos mientras crecían. La película hace un gran trabajo representando situaciones muy complejas que la región vivió, poniendo en escena la difícil y hasta inimaginable situación entre dos comandantes de batallones opuestos que habían sido amigos.

La misma temática se observa en el libro “Top je bio vreo” (El cañón fue caliente) del escritor serbio Vladimir Kecmanovic. La trama de su obra está centrada en Sarajevo (capital de Bosnia y Herzegovina) durante el asedio de las tropas de los serbios de Bosnia, en los 90, con disparos de francotiradores y cañones. En los departamentos de un edificio donde se encuentran desde siempre, distintos grupos étnico-religiosos: viven bosniacos musulmanes, que el autor representa con típicos nombres, como es Hasan o Kenan, croatas de Bosnia, Joza y serbios de Bosnia, Nikola, Mialn, etc.

El personaje principal es un niño serbio de 5 o 6 años cuyos padres mueren a causa de un misil disparado por las mismas tropas serbias. En principio, una familia de los bosniacos se ocupa del niño, que fue expulsado de su departamento semi destruido por las tropas bosniacas. Vemos como transcurren los años y con ello, una transformación en los personajes. La vecina que se ocupaba del niño, deja de hacerlo cuando su hijo muere disparado por un francotirador serbio, la familia croata se convierte en enemiga cuando las tropas de aquella etnia entran en la guerra contra los bosniacos, y los serbios. El libro indica también la metamorfosis del personaje principal que, tras la muerte de sus padres se vuelve mudo. El niño aun siendo serbio (o chetnik), tenía un amigo bosniaco cuyo hermano peleaba en el bando musulmán. Lo absurdo de la situación es que este “amigo”, Amer, con su hermano y varios guerreros musulmanes siempre dialogaban sobre las distintas formas en las que iban a matar a los chetnik, en presencia del personaje principal, que justamente era serbio. La transformación del niño, que inicia con la muerte de sus padres, continúa con el asesinato de Kenan, el hijo de la vecina que lo cuidaba, hasta el asesinato de Nikola y Milan, serbios del edificio del que no podían escapar en Sarajevo y la violación de la esposa de Nikola. Es en ese momento cuando el niño escapa de la capital bosnia y se encuentra con tropas serbias. Su transformación es definitiva, el personaje vuelve a hablar y expresa el deseo de disparar los cañones que estaban apuntando a la ciudad; cuando finalmente sube a la colina, los soldados serbios le entregan el rifle. Ahí La metamorfosis concluye.  

“Abajo estaba la ciudad. En la cual las paredes tenían los ojos. En la cual la muerte llega por la ventana, a través de la pared y por la puerta. Y también ahí estaba la tumba de mis padres. Y la tumba de Kenan. Me acerqué y toqué el tubo del cañón. El aire fue frío, el cañón fue caliente. Disparé”.

El libro de Kecmanovic nos muestra diferentes grupos viviendo en un mismo edificio y la manera en que la composición de pueblos y territorios en esta región nunca respetó las fronteras políticas. Los nacionalismos son considerados negativos, pero a lo mejor habría que replantearlos, pues de cierta forma operan como un mecanismo de protección simbólica, es decir, actúan como dispositivo de resistencia contra la cultura masiva- globalizante; representan una lucha contra-hegemónica. Sin embargo, cuando se los concibe erróneamente para fines políticos y perversos, pueden resultar fatales, ya que se refugian en la negación del “otro” y sus costumbres, también  devienen en discursos de opresión y menosprecio. Lo que deja consecuencias  fatales a largo plazo, no hace falta hacer mención a eventos que siguieron ésta línea.

En el caso de la guerra yugoslava, se puede observar este comportamiento fatal en el hecho de que tanto para serbios como para croatas, los bosniacos son croatas y/o serbios que “traicionaron” la religión cristiana al profesar la fe musulmana. Los nacionalismos balcánicos obligaron a los individuos a elegir lo que son, y durante el conflicto la presión de decidir su identidad se potenció.  En el libro, el niño de sangre serbia, no pudo optar por ser neutral o pasarse a otro bando. Él no tuvo la elección en sus manos. Su transformación en el libro se debe justo a esa imposibilidad de elegir. Más allá de que podría tener amigos entre otras etnias, durante la guerra su orientación nacional jugó el rol predominante. Si uno mismo no puede elegir, otros del entorno elegirán por ti. Y así, el niño serbio, terminó disparando a la ciudad donde creció. Los nacionalismos extremos son irracionales, puramente sentimentalistas y operan con la siguiente premisa: estás a favor nuestro o estás en nuestra contra. Para los ultranacionalismos no existe un punto intermedio, para ellos el matrimonio/unión entre diferentes culturas, es inaceptable.

En ambas obras, se muestran los pasados de distintas nacionalidades en Bosnia y su marcada identidad impuesta, por medio de nombres y apellidos o por voluntad propia. Estos factores influyeron al momento de crear nuevas fronteras, en un contexto donde la etnicidad pasaba todos los límites estatales. En “Los pueblos hermosos arden hermosamente” y en “El cañón fue caliente” el tema trascendental es la multietnicidad, distintos grupos  que viven juntos en un mismo pueblo, e inclusive, hasta en un mismo edificio.

Las creaciones de los países independientes que formaban parte de la ex Yugoslavia quedaron muy marcadas por las guerras de los noventas. Ambas obras señalan el absurdo de la guerra y la búsqueda por potenciar fronteras históricas. La transfronterización está presente en las dos obras, con territorios, pueblos y ciudades, cuyos grupos involucrados en la guerra buscan separarse de los “otros” que antes configuraba un:  “nosotros”. Señalan también las distintas mezclas poblacionales y la artificialidad de las fronteras políticas que no fueron respetadas; además aparecen términos denigrantes usados para distinguirse los unos de los otros. Así se hace mención a  los chetnik para serbios, ustashas para croatas y balias para bosniacos. Siendo un reflejo de esto el libro de Kecmanovic: “Mirsad y Zlaja cada vez más empiezan a hablar como a los ustasha, hay que joderlos. Ellos van matando y degollando a los nuestros, y nosotros, acá, les cuidamos sus culos. Hasta los chetnik empezaron a jodernos. Pregunta: ¿Qué les pasa? ¿Todavía nadie les avisa que con los ustasha no pelean bajo la misma bandera?”

En los Balcanes, el origen étnico y las identidades siguen siendo trascendentales. Al presente se están creando obras para potenciar el nacionalismo de cada país y su mitología, mostrando que cada pueblo tiene “el derecho divino” de un territorio más amplio. A la vez, se crean obras para demostrar que cierto personaje histórico o famoso pertenece a una u otra identidad. Hay trabajos que demuestran que Nikola Tesla es croata y otros señalan que es serbio; hoy en día Bosnia y Herzegovina es el símbolo de mezcla étnica yugoslava, después de las guerras y “limpiezas”, tiene límites identitarios muy fuertes dentro del mismo país. El ejemplo perfecto es la ciudad Mostar, cuyo símbolo, paradójicamente, es un puente, que más que unir, separa dos lados. Esta ciudad tiene una escuela particular, donde los niños asisten a clases por separado: bosniacos y croatas de Bosnia. Mantiene dos puertas separadas, por la una entran los estudiantes croatas y por la otra los bosniacos, para no cruzarse bajo ninguna circunstancia.

Las composiciones étnicas siguen sin respetar las fronteras políticas en la región, aún después de todos los conflictos, las fronteras están vigentes. Resumir la complejidad es obsceno, pero acercarnos a ello es posible, como la poeta serbia Desanka Maksimovic escribe:  “érase una vez en los Balcanes montañosos…”**

 

*) Bosniaco es un grupo étnico de origen eslavo. Mayormente los bosniacos son musulmanes. Bosnio/a no es una nacionalidad o identidad nacional, sino se refiere a la persona de cualquier nacionalidad que nació o vive en Bosnia y Herzegovina.  

**) Texto del poema en: sites.google.com/site/projectgoethe/Home/desanka-maksimovic/krvava-bajka

 

Bibliografía:

Chandra, K. (2006). What is Ethnic Identity and Does it Matter? Annual Reviews Vol. 9, 397-424.

Horowitz, D. L. (1985). Ethnic groups in conflict. Los Angeles: University of California Press.

Smith, A. D. (1986). The Ethnic Origins of Nations. Oxfrod: Blackwell Publisching.

Amin Maalouf (1998) Les Identités meurtrières, Paris: Grasset

 

Sobre el autor:

Belgrado,Serbia. 1989. Desde hace 11 años disfrutando la vida porteña. Licenciado en Relaciones Internacionales por la Universidad de San Andrés.